jueves, 7 de febrero de 2013

Art. de Opinión


“Vergüenza les debería dar”

Tanto regalo, tanto amiguismo, tanto enchufismo y tan poco sentido común.
El ambiente en la calle se va caldeando y no es para menos. Ante evidencias de comportamientos inapropiados por parte de algunos de nuestros dirigentes políticos y sus familiares y amigos del alma, sólo nos queda pedir explicaciones.
El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, mostró su voluntad de demostrar que España “es el país serio y cumplidor que siempre hemos sido”. Pero con lo que está lloviendo desde esas declaraciones, algunos políticos no se salvan del chaparrón ni poniéndose el chubasquero, botas de agua y paraguas.
La ciudadanía se siente engañada ante tanta desvergüenza. Desvergüenza que algunos parecen llevar tatuada en la frente. Sí, en la frente, porque no hay más que mirar los gestos que hacen algunos políticos cuando, públicamente, intentan explicar que ellos no tienen nada que ver con la corrupción o con hechos de dudosa legalidad u honorabilidad. Lenguaje no verbal que evidencia a más de uno.
Pero los argumentos que se van sucediendo, día tras día, para “quitarse el muerto de encima”, sólo nos dejan una salida: pedir la dimisión.
Dimisión por vergüenza, moralidad y por vivir de la política a costa de la ciudadanía. Cómo diría mi madre, “vergüenza les debería dar”.
A Rajoy se le preguntó sobre el déficit público respondiendo que “no es bueno gastar más de lo que se tiene”. Pues algunos políticos han tenido la solución: si no lo tengo, lo robo, lo recibo como regalo o, directamente, me aumento la nómina.
Todo lo dicho en este artículo es verdadero o… falso salvo alguna cosa. Bueno, me detengo porque sino me lio, como Rajoy.

sábado, 2 de febrero de 2013

martes, 29 de enero de 2013

Art. de Opinión


Disgustos ante la corrupción

Abrió los ojos y todo seguía igual, en su sitio, sin cambio alguno que llamara su atención.
Había dejado la ventana abierta aprovechando la buena temperatura que hacía. El viento había dejado de soplar y el ambiente era más que agradable.  Fuera, en la calle, no se oía ni un ruido. El de algún vehículo que cruzaba, aunque a esas horas de la noche eran pocos. Sólo se veía la luz encendida de los vecinos de enfrente, los del tercero. La madre parecía coser a domicilio. Era habitual verla hasta altas horas de la madrugada cosiendo en la habitación con ventana al balcón. Además, el tipo de luz la delataba; un flexo enorme enfocando a un punto concreto, apuntando hacia la mesa donde la vecina estaba sentada.
Más allá, ninguna otra luz. Tan sólo los reflejos de algún televisor colándose por las ventanas con las cortinas corridas. Silencio.  Tranquilidad. Descanso.
La semana había finalizado. Una semana más sin novedades ni mejora alguna. Las noticias más destacadas de los últimos siete días se habían seguido centrando en la corrupción, las altas cifras del paro, la falta de medidas efectivas, destrucción de puestos de trabajo.  Noticias inquietantes de un presente cuyo futuro se presenta bastante incierto. Inquietud ante la incertidumbre.
Y cuando hablo de inquietud, me refiero a la de los millones de ciudadanos y ciudadanas que lo están pasando realmente mal, sin ninguna alternativa. Una mayoría frente a esa minoría ajena a los problemas. Esa minoría inmune a la crisis porque siempre han vivido en su propia realidad, creada para sacar el mayor beneficio con las menores obligaciones y responsabilidades. Y algunos pertenecientes a esa minoría han llegado a tener la desfachatez de pedir, en público, sacrificios a la socidad, trabajar más y cobrar menos.
Algunos piensan que esa clase minoritaria está poniendo a los ciudadanos a prueba. No olvidemos que, quien juega con fuego, acaba quemándose.
“Yo me empeñé en la lucha contra la corrupción y me costó muchos disgustos”. Esto es lo que ha llegado a decir Alfredo Pérez Rubalcaba durante la entrevista realizada en Los Desayunos de tve. “Muchos disgustos”, dice. Palabras con las que Rubalcaba reconoce hasta donde llega la corrupción. Algunos o muchos de nuestros representantes no tienen suficiente con sus desmesuradas nóminas, dietas varias que no se destinan a su fin, tarifas especiales en varios servicios… Quieren más, aunque se tenga que caer en la ilegalidad, en la prevaricación, en el abuso de su posición para obtener beneficios.
“Austeridad inteligente”, abogaba Rubalcaba, “crear un margen de maniobra para estimular el crecimiento”. Sí, señor Rubalcaba, de acuerdo, pero que esa austeridad sea universal y que se rebaje el margen de maniobra del que disfrutan muchos de los que deberían dar ejemplo al ocupar cargos públicos.

lunes, 21 de enero de 2013

Art. de Opinión

Hambriento de decencia, dignidad y moralidad

Viendo lo que pasa, escuchando lo que manifiestan algunos dirigentes políticos y analizando actitudes, se echa de menos más esfuerzo y voluntad real para solucionar los problemas y no limitarse a hablar de ellos.
El presidente del gobierno manifestó hace unos meses que una de las cinco principales líneas de trabajo era corregir el déficit público, a través de aumentar los ingresos con subida de impuestos, por un lado, y por otro, reducir el gasto. Y que corregir el déficit público es necesario para no perder credibilidad.
La credibilidad ya está por los suelos y para recuperarla también es necesaria una buena gestión. Buena, correcta y transparente. Y los vientos que soplan parecen ir en otra dirección. Se nos habla de malversaciones, abusos de poder, intereses personales, evasiones de impuestos… De las bolsas de basura de años atrás hemos pasado a los sobres. Y, presuntamente, todo en “B”.
¿Cómo se puede hablar de necesidad de acabar con la economía sumergida, al mismo tiempo que se suceden las noticias de pago en negro? Aquí ya se instaura el “sálvese quien pueda” mientras millones de ciudadanos están sin trabajo y ya en situación extrema. Ésta es una parte del país, la que todos saben, la transparente.  Y otra parte nos sitúa en la élite. Esa élite que se mueve en otros niveles y que llevan las riendas del país.
Ya está bien de evadir responsabilidades. Es muy fácil “jugar” cuando los problemas no nos afectan, cuando no se está en el paro, cuando se dispone de beneficios fiscales, cuando se tienen las espaldas cubiertas, cuando la crisis es cosa de otros. El mismo esfuerzo para hacer frente a la economía sumergida se debería aplicar para acabar con la evasión de impuestos.
Se sigue demostrando que existe una élite, intocable y soberbia, perfecta en dar la vuelta a la tortilla cuando se conocen sus trapos sucios para aparecer como víctimas. Si tengo el comedor de casa lleno de cabezas disecadas de animales, tal cual trofeos, no centro mi discurso en la prohibición de la caza. Si tengo las cabezas colgando en la pared, pueden pasar dos cosas: que he cazado animales, es decir, he matado animales, o bien que permito la práctica de la caza. Durante una entrevista radiofónica emitida hoy, se le ha preguntado a Mª Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, sobre las supuestas cuentas de Bárcenas en Suiza. Cospedal dudaba de la posibilidad de que un partido se financie con el dinero que una persona pueda tener en Suiza.
Sea lo que sea, las actitudes mantenidas ante esas noticias no reflejan decencia, ni dignidad, ni moralidad.

domingo, 20 de enero de 2013

Busco relación laboral

Sí, busco relación laboral. En el ámbito profesional estoy libre. Ésta es mi presentación, sigue el enlace.

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Sueño de sol

 La luz de la mañana se colaba en su habitación a través del ventanal por el que se podían ver las flores del jardín. Era un dia nublado. Un dia más sin ver el sol. Pocas veces se mostraba y el color gris inundaba toda la ciudad.
Viento, frio, aceras cubiertas por las hojas que formaban un manto uniforme sin posibilidad de ver el asfalto. La imagen le sorprendió; no porque fuera única sino porque prácticamente era la imagen que dia tras dia ofrecía la ciudad. Frio descarado ante un sol tímido que parecía no salir nunca de casa, estuviera donde estuviera. Algunas mañanas le invadían las ganas de salir y preguntar por la dirección:
-“Perdone, ¿podría indicarme donde se encuentra la casa del sol?”. Estaba decidido a visitarla.
-“Vive lejos, muy lejos. Tan lejos que le será muy difícil llegar”, le respondían.
Y tan difícil que era imposible.
Calentó un poco de agua, sacó la caja del té del armario y se preparó una infusión mientras pensaba cómo diablos podría llegar al hogar del añorado sol.
-¿Por qué me abandonas?, pensaba mientras añadía una cucharada de azúcar al té.
Quizá mañana se decida a mostrarse, aunque las esperanzas se perdían por el camino. No le importaba cuánto tiempo tendría que caminar para llegar a la luz, al calor, para sentir esa agradable sensación que sólo el sol sabía producirle. Le había abandonado, sí, pero no se lo tendría en cuenta porque sabía que tarde o temprano tendría que prestar sus rayos a los árboles del parque, a las plantas de los jardines, acariciarlos suavemente.
En algunas ocasiones sólo obtenía una respuesta cuando preguntaba por él, cuando preguntaba si alguien le había visto.
-“From time to time”. Ésa era la respuesta que le daban todos aquellos a los que preguntaba.
Se acabó el té antes de que se enfriara mientras oía el viento colarse por el agujero de la chimenea. También le preguntó a él, al viento, si lo había visto, si había oído algo sobre él. Pero no le respondió y siguió soplando.
La noche empezaba a caer y sabía que sería otro día sin él. Tal vez mañana habría más suerte y el sol llamaría a su puerta. ¿Esperanza? Toda la del mundo, aunque ese día ya no había nada que hacer.
Decidió irse a la cama con Óscar Wilde y los deseos de “The Picture of Dorian Gray”. No tardó en cerrar los ojos. Sin darse cuenta, notó un calor intenso. Se dio media vuelta y ahí estaba, mirándole, sonriendo. Brillaba con tal intensidad que le cegaba, aunque lo sentía por todo su cuerpo. Unos segundos más tarde se levantó. Miró por la ventana y el cielo estaba cubierto de nubes.
Sí. Vió el sol, lo sintió, lo abrazó. Pero todo se desvaneció cuando abrió los ojos y despertó del sueño.